Chile ha cambiado drásticamente en los últimos 30 años. Han avanzado las condiciones materiales, ha aumentado la apreciación de algunos valores y disminuido la de otros, han cambiado también las expectativas frente a la vida y las demandas prioritarias de la población, de la misma manera, se ha ido transformando la forma de nuestros vínculos sociales y el tejido comunitario.